EL REFLEJO
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EL REFLEJO.
EL REFLEJO. Cuento versificado.
By Quin Valiente.
El misterio se encontraba en el
espejo, no tanto en su reflejo sino en la imagen que de él rebotaba: totalmente
infiel a la realidad. Marcos descorrió la sábana que tapaba el ajado cristal y
no quiso ver cuando vio la imagen de un monstruo atroz que era lo que su imagen
proyectaba. Y este fenómeno le habló:
-
Libérame del cristal y yo
lo haré de la ansiedad que sientes cuando te miras. Métete
dentro, lánzame a la otra orilla, y
dejaré de provocar el miedo- le advirtió sin alma y de rodillas.
-
Y yo seré, para siempre,
un reflejo- Marcos le recordó.
-
Y yo seré tú en esta vida.
Desde aquel aciago día en el que,
rehén de un delirio, se quiso quitar la vida Marcos, abriéndose la cabeza a
golpes contra el cristal, quedó agrietado un espejo que contenía el reflejo del
monstruo que llevaba dentro y de los que se acercaban a mirar. En vano con una
sábana lo tapó, y las ventanas con cartón, y los resquicios de las puertas con
silicona para que la luz no entrara y no querer saber… En vano, porque el
acuoso gemido del monstruo aquel que vivía protegido en su interior le
reclamaba cada noche.
-
¿Y cómo lo haré?
-
Bastará con un beso.
-
¿Y qué será de mí?
-
Serás reflejo… Sonriente y
feliz. O apocado y neutro.
Sin síndromes ni adicciones. Solo un
beso.
Y así lo hizo, y el hecho de abrazar
el espejo dio lugar a una trasmutación de espacios y formas donde Marcos fue lo
proyectado y el reflejo la proyección… que tomó como primera medida invitar a
la luz del día: descorrer persianas, abrir ventanas y celosías… y esperar a los
invitados con litros de puñales de alcohol, polvo blanco en el mostrador y
nubes de mercurio, arsénico y azúcar en todas las estancias, mientras que
Marcos, lentamente, desaparecía.

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